Como leer un cuento

Un cuento se debe leer cuidando tres aspectos: el entorno, la audiencia y la oratoria.
El entorno debe ser el adecuado. No conseguiremos leer correctamente un cuento si tenemos el televisor encendido, si estamos incómodos o si hay demasiada gente alrededor moviéndose. También es interesante disponer de un nivel de luminosidad no demasiado elevado para evitar distracciones.
La audiencia también debe sentirse cómoda, y es preferible una audiencia reducida para potenciar la proximidad y la complicidad entre narrador y oyente. Es muy bueno que la audiencia perciba claramente la expresividad del narrador.
La oratoria: hay que expresar al mismo tiempo que leemos; hay que analizar las reacciones de la audiencia para modificar nuestra forma de contar la historia; hay que realizar las pausas correctas; no hay que correr, pero tampoco hay que aburrir a la audiencia; ...

Un ejemplo de situación correcta para leer un cuento sería el momento de ir a dormir. El entorno es la habitación de nuestro hijo, con la puerta cerrada para evitar ruidos externos, mejor con una lamparita de lectura que con la luz de techo de la habitación, con el niño en la cama acostado y con el padre sentado en una silla. La audiencia se encuentra cómoda, es una audiencia reducida, y nos situaremos de forma que nos podamos ver los ojos mutuamente. La oratoria será la que exija la historia, pero iremos haciendo pausas durante la lectura en los puntos que lo requieran, y las aprovecharemos para mirar a nuestro hijo e intentar comprender lo que piensa en ese momento a través de sus expresiones.

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