9 de julio de 2011

El gusano número 3



En este cuento toma protagonismo la puntualidad como valor de respeto hacia los demás. Buscamos hacer ver al niño que ser puntual, además de una cualidad importante, también es una muestra de respeto para los que nos esperan. Como ya hemos hecho en otros cuentos, tenemos una frase que actúa como 'leit-motiv' y que sorprenderá al niño al final, cuando los gusanos pasan de gritar 'Que viva la fiesta de los 10 gusanos!', a gritar 'Que viva la fiesta de los 9 gusanos '.

El cuento

Había una vez 10 gusanos que eran muy buenos amigos. Cada día, después de acabar con sus tareas y encargos, hacían una fiesta a las seis de la tarde en punto.
Las fiestas eran de lo más animadas, con música y bailes, con juegos y sorpresas, y con ensaladas y zumos de fruta frescos para comer y beber.

Los gusanos eran tan bien educados que no empezaban nunca la fiesta hasta que los 10 habían llegado, y, cuando todos estaban allí y estaba todo preparado, siempre
gritaban:
- ¡Que viva la fiesta de los 10 gusanos!

Pero resulta que el gusano número 3 era un poco perezoso, y como tardaba mucho en terminar sus tareas y obligaciones, siempre llegaba un poquito tarde.

Un día que el gusano número 3 tenía que limpiar su casita, en lugar de limpiarla temprano para poder ir a la fiesta se entretuvo mirando cómo el viento hacía mover las hojas. Y estuvo tanto tiempo mirando las hojas que cuando se dio cuenta que todavía no había limpiado su casita, ya casi era hora de ir a la fiesta de los gusanos. Se puso a limpiar y cuando terminó se fue hacia la fiesta. Al llegar, los 9 gusanos amigos suyos ya hacía 10 minutos que le esperaban un poco enfadados. Pero como eran muy buenos amigos le perdonaron el retraso, y gritaron todos juntos:
- ¡Que viva la fiesta de los 10 gusanos!
Y se pusieron a cantar y a bailar.

Al día siguiente, el gusano número 3 tenía que lavar toda su ropa. Pero como era un poco perezoso se puso a mirar por la ventana de su casa cómo el agua del arroyo se llevaba las hojas secas que caían de los árboles. Y estuvo mirando el arroyo tanto tiempo que, cuando recordó que tenía que lavar toda su ropa, ya era la hora de empezar la fiesta de los gusanos. Se puso a lavar rápidamente toda la ropa y, cuando terminó, se fue a la fiesta. Al llegar, los otros 9 gusanos ya hacía más de media hora que le esperaban y le dijeron:
- Gusano número 3, ¡estamos muy enfadados contigo! ¡Siempre llegas tarde a la fiesta y cada vez tenemos que esperarte mas tiempo!
Y el gusano número 3 les dijo:
- Lo siento mucho. No lo haré nunca más. ¿Que me perdonáis?
Y los otros gusanos dijeron:
- ¡Claro que sí que te perdonamos! ¡Eres nuestro amigo!
Y los 10 gusanos gritaron:
- ¡Que viva la fiesta de los 10 gusanos!

Otro día, el gusano número 3 tenía que ordenar todos los libros y juguetes que había en su casita. Empezó a recoger cosas, pero enseguida se cansó y se puso a mirar los dibujos de un libro de animalitos. Fue mirando los dibujos, pasando las páginas, mirando más dibujos, hasta que miró el reloj y vio que de nuevo llegaría tarde a la fiesta de los gusanos. Lo dejó todo tal cual, no recogió nada, y se fue corriendo hacia la fiesta.
Al llegar, sus amigos estaban muy, muy enfadados. Hacía casi dos horas que le esperaban y no habían podido empezar la fiesta. Y los gusanos le dijeron:
- ¡Gusano número 3!. ¡Hoy ya hace casi dos horas que te estamos esperando! Ya hace demasiado tiempo que llegas tarde y, aunque el otro día nos dijiste que no lo harías nunca más, ¡hoy has llegado tarde otra vez!
Y el gusano número 3 dijo:
- Lo siento mucho. No sé qué me ha pasado. ¡Pero no lo volveré a hacer nunca más! ¿Verdad que me perdonáis?
Y los otros 9 gusanos le dijeron:
- Está bien. Te perdonamos. ¡Pero que sea la última vez que llegas tarde!
Y los 10 gusanos gritaron:
- ¡Que viva la fiesta de los 10 gusanos!

Pasados ​​unos días, el gusano número 3 tenía que lavar los platos sucios. Pero cuando iba a empezar vio que el viento hacía mover las nubes, y se estiró en el césped que tenía en el jardín observando cómo en el cielo corrían las nubes con el viento. Vio una nube con forma de mariposa, otra en forma de libro, otra que parecía una manzana, ... y mirando las nubes pasó tanto tiempo que se hizo de noche, y recordó que tenía que lavar los platos antes de ir a la fiesta de los gusanos. Se puso a lavar los platos corriendo y marchó hacia la fiesta.
Pero esta vez ya eran las 10 de la noche. Ya hacía 4 horas que tenía que haber llegado. Corrió todo lo que pudo y, justo antes de llegar a la fiesta, escuchó cómo sus amigos gritaban:
- ¡Que viva la fiesta de los 9 gusanos!
El gusano número 3 siguió corriendo hasta llegar a la puerta de la casa donde se hacía la fiesta, pero estaba cerrada. Golpeó la puerta una, dos, tres veces, pero nadie la abría. Y dentro los gusanos gritaban:
- ¡Que viva la fiesta de los 9 gusanos!
Volvió a golpear la puerta más y más fuerte hasta que, al final, la puerta se abrió y los 9 gusanos salieron.
¡Hola! ¡Ya he llegado! ¡Pensaba que no llegaría a tiempo! -Dijo el gusano número 3-.
Y los otros gusanos le dijeron:
- Es que no has llegado a tiempo. La fiesta ya ha terminado. Nos hemos cansado de esperar y hemos hecho la fiesta sin ti. Y a partir de ahora, la fiesta ya no es la fiesta de los 10 gusanos, sino la fiesta de los 9 gusanos, como tú siempre llegas tarde y no podemos ser nunca los 10, ahora seremos los 9.
Y también le dijeron:
- Esta fiesta será la de los 9 gusanos, hasta el día que no llegues tarde.

Observaciones finales

Preguntar al niño qué cree que hizo el gusano a partir de ese momento, ¿siguió llegando tarde?, ¿o desde aquel día llegó puntual siempre?
También podemos preguntar si sabe por qué los otros 9 gusanos se enfadaron tanto.

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